Este trabajo consiste, en revestir total e internamente la tubería, cualquiera que sea su sección, con una manga de fieltro impregnada de resina. Las tuberías deben de tener la pendiente necesaria para la correcta evacuación (un 2% mínimo), no estar acombadas pues se quedarían los restos de sólidos estancados y provocarían futuros olores y atascos.